Recuerda que ya estuviste aquí.
Hace tiempo descubriste toda la tristeza que esconde el mundo. Recuerda que te perdiste, que te apagaste y te dejaste ir. Te vendiste al mejor postor solo para no mirarte en un espejo. Recuerda las cicatrices de la piel y sobre todo las del corazón.
Recuerda que entonces no sabías como hacerlo y aún así lo hiciste. Que un cinco de Diciembre encontraste la luna debajo del brazo y tu luz. Te perdiste en un hotel de Los Ángeles y entre miles de personas. Recuerda que rebuscaste en la pena y al final, después de todo estabas tú. Eras tú. Con toda la vida por delante, con un camino sin final definido. Con miles de amaneceres por ver, con miles de carreteras que transitar. Recuerda lo que aprendiste, recuerda lo que gritaste... a veces vale la pena hundirse solo para alguien te rescate. Y aquel viaje hacia el Puerto te dejó varada en el verano de las luces, abrazando todas las estrellas en cualquier barra. Recuerda las tardes de piscina, el tiempo detenido en los relojes, los zapatos nuevos, tu castillo de naipes y su baraja nueva. Recuerda los abrazos y los besos, la risa reventando contra el suelo expandiéndose mas allá de todas tus fronteras, recuerda que Nunca Jamás brilló porque tu volviste. No olvides que existe, sabes que existe, lo has visto. Encontraste el arcoiris tras la tormenta. Le arrancaste siete meses al verano y todas las flores a la primavera de Septiembre. Octubre no tuvo ningún lunes.
Recuerda que dejaste volar mariposas empapadas de risas y alcohol. Subida a los tacones de cristal más bonitos que los de cualquier cuento te fabricaste el valor de creer, de sentir, de jugar a ganar, de no rendirte. De haberlo sabido... lo habrias hecho igualmente. Recuerda que la niña dulce de labios rojos volvió a bailar en cualquier calle, se olvidó del mundo y la lluvia por ser feliz y lo consiguió. Allí sentada en la acera viendo el universo estallar en miles de colores, viendo nacer Noviembre. Tu deseo de los veinte años se cumplió y volverá a cumplirse, cientos de veces. Guarda en tu cajita de cristal toda la risa que albergabas, siente el temblor y la alegria del mundo que te espera. Aunque cada canción arrastre un pedazo de los días que fueron, también esconde los días que serán.
Mira tus alas, cóselas, sabes hacerlo. Ya lo hiciste una vez.
Escondidos de las sombras. Y pide olvidar a la vez.
Son dos rutinas...

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