domingo, 27 de febrero de 2011

Ci vediamo.


Quizá el agua fue bastante.
El sonido de los motores de un avión al despegar. Abrazos de despedida. Los Alpes amenzantes bajo mi pies. Hablar con cualquier desconocido en algún bar, pasear por calles desconocidas, inventar idiomas nuevos a la luz de una farola. Canales que se abren y dividen, que separan y unen la vida. Esconderse entre la gente y sólo sonreir. Navegar sin rumbo y sin pagar el billete. Fumar en callejones oscuros que rebosan vida. Salir corriendo a cualquier parte y disfrutar de la maravillosa sensación de no pensar en nada.
Como a Beatriz con sus cuerpos celestes pasa que no importa cuan lejos marches pues siempre llevarás la ciudad contigo. Y puede que te viera al cruzar cualquier puente o bajo el reflejo del sol que iluminaba cada fachada. Tal vez estabas allí.
Acurrucarse en cualquier esquina, el bullicio incansable de los aeropuertos. Un ramo de flores en venta y una baraja de cartas. La falta de sueño y el cansancio en las piernas. Enconder el alma tras una mascara de incaje y la sonrisa en cualquier bolsillo. La incertidumbre y la aventura. Robar galletas del desayuno y dormir en los trenes.
Quizá el agua fue bastante para encontrarme. Para saltar de cualquier precipicio y volver. Para echar la sal en las heridas y vivir. Para reir hasta llorar. Para ser libre y disfrutar.

"No importa que la sensación sea triste o hasta desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta darme cuenta de que me marcho. Si no luego me da más pena todavía"
El guardián entre el centeno.

sábado, 19 de febrero de 2011

Tan simple.

Era tan simple... la felicidad. Era tan simple y tan absurda. Era buscar cualquier excusa para hablarte. Esperar en la puerta de casa, cada mañana, para verte pasar. Custodiar el teléfono para escuchar tu voz.
Nadie nos dijo que a veces la cosas se tuercen, a veces, simplemente desaparecen.

Aún te veo sentado sobre el césped cantando mil batallas. Y me gusta pensar que en algún lugar sigues haciéndolo.

Nunca quise saber que fue de ti, quizá por no pensar lo que pudo ser de mi. Así es más fácil. Cada uno puede recordar la vida a su manera y a mi me gusta recordarte así, fanfarrón, engrido, tierno, a veces triste... como un ángel sin alas. Quiero pensar que llegará el día en que todo se compense. En que la vida vuelva a ser tan fácil, en que la felicidad se enconda detrás de un “hola”. Quisiera volver a llenar cuadernos con tu nombre y escucharte detrás de cada canción. Dibujarte en una pared y soñar con que un día me salves de un abismo.

Quisiera haber parado el tiempo en los relojes antes de descubrir la otra cara de la luna. No preguntes por qué, es sólo que hoy me dio por volver a tener quince años...


jueves, 10 de febrero de 2011

Sombras alargadas.

- ¿Qué te ocurre?
- Tengo miedo.
- ¿De ser feliz?
- No, de empezar de nuevo. ¿Nunca te ha pasado? Es miedo de empezar a construir todo desde el principio. De volver a jugar, a pegar las piezas. De que todo vaya bien y que de pronto un día... vuelva.
- ¿Qué pasaría?
- Que me iría...
- No lo sabes.Y aunque así fuera... no pasaría nada.

Sigues esperando que suceda algo que nos acabe separando
tramo y solución
de nuestra batalla de cabeza y corazón
.

martes, 8 de febrero de 2011

Kilómetros.

No existen 300 kilometros que puedan disipar la espera. El mensaje que siempre esperaste recibir parpadeaba incesante mientras la sonrisa estupida iluminaba una ciudad cualquiera. Y resultó que nada cambia en la vida si no le dejas hacerlo. Pues el espejo sigue mirandote cada mañana tras horas de menos y sueños de más.Jurando no romper una promesa que hiciste a ese alguien que un día fuiste, pues tres meses no matan a nadie pero curan varias almas. Y lo sabes, lo aprendes.
Es solo caminar un día más en contra de la dirección que marcan tus latidos. Las locuras solo se escribieron en los cuentos, y si no queda nada por decir, siempre es mejor no decir nada.
Y seguir, vivir. Forjarte nuevos sueños a la espera de que algún loco decida emprenderlos contigo y si no es así, que importa, tal vez no sea tan importante... el soñar, digo, pues después de todo la vida aquí abajo no es tan horrible.
Aún queda quien escribe canciones de amor y quien llora al doblar la esquina. Alguien que agarra tu mano y te lleva lejos.
A veces podría decirse que es casi una cuestión de fe y tal vez ahí reside la magia, creer...

sábado, 5 de febrero de 2011

Cuestión de... ¿cobardía?



I've got my memories,
they're always inside of me
But I can't go back...

Now I'm finally where I belong.

I've seen the enemy,
but I wont go back, back to how it was
and I've got my heart set on what happens next
I got my eyes wide it's not over yet.
We are miracles and we're not alone, yeah...
...this is home.

I've been searching for a place of my own.
Now I've found it, maybe
this is home...yeah this is home.


miércoles, 2 de febrero de 2011

Preguntas.


Pasó el tiempo y me olvidé de todas aquellas preguntas que se quedaron en el aire. Todas esas preguntas que guardé celosamente en el cajón donde fue a para todo el polvo de días mejores. Si bien las encontré, aún estaban allí, pero ya no preguntaban "¿Qué faltó?", ahora preguntaban acongojadas "¿Qué nos queda?" y sólo puedo responder un tímido "... no lo sé."
Gasto los días trazando mil rayas de colores en papeles que ya no son de nadie. Ni siquiera recuerdo como se escribe. Me inundo de canciones de las que no quiero reconocer la letra y me escondo detrás del rostro de cualquiera que me mira sentada en el autobús.
Cruzo a diario la estación que me grita a lo lejos "No vengas." Y nunca voy...
Me mancho los dedos de tinta tratando de remarcar todas las faltas. Ya no sueño con mariposas y casi me he olvidado de bailar.
Hay días en que la ciudad me llueve de una manera incansable y llora, llora tanto que a veces me recuerda a mi.
Y ocupada de pensamientos intrascendentes, del correr de un lado a otro, me acuerdo de que no te recuerdo, y ya nisiquiera se si eso es bueno... porque ya no se nada de todo cuanto supe un día.
No sé si los columpios del parque se habrán oxidado de tantas lágrimas o si los monstruos de mi armario aún me miran mientras duermo. No sé si quedo algo por decir o si el castillo de naipes aún resiste la tormenta en alguna parte...