miércoles, 2 de febrero de 2011

Preguntas.


Pasó el tiempo y me olvidé de todas aquellas preguntas que se quedaron en el aire. Todas esas preguntas que guardé celosamente en el cajón donde fue a para todo el polvo de días mejores. Si bien las encontré, aún estaban allí, pero ya no preguntaban "¿Qué faltó?", ahora preguntaban acongojadas "¿Qué nos queda?" y sólo puedo responder un tímido "... no lo sé."
Gasto los días trazando mil rayas de colores en papeles que ya no son de nadie. Ni siquiera recuerdo como se escribe. Me inundo de canciones de las que no quiero reconocer la letra y me escondo detrás del rostro de cualquiera que me mira sentada en el autobús.
Cruzo a diario la estación que me grita a lo lejos "No vengas." Y nunca voy...
Me mancho los dedos de tinta tratando de remarcar todas las faltas. Ya no sueño con mariposas y casi me he olvidado de bailar.
Hay días en que la ciudad me llueve de una manera incansable y llora, llora tanto que a veces me recuerda a mi.
Y ocupada de pensamientos intrascendentes, del correr de un lado a otro, me acuerdo de que no te recuerdo, y ya nisiquiera se si eso es bueno... porque ya no se nada de todo cuanto supe un día.
No sé si los columpios del parque se habrán oxidado de tantas lágrimas o si los monstruos de mi armario aún me miran mientras duermo. No sé si quedo algo por decir o si el castillo de naipes aún resiste la tormenta en alguna parte...

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