miércoles, 17 de noviembre de 2010

Me gusta...



...que cuando me caigo nunca te ries. Me levantas, me sonries y me preguntas si estoy bien.
...que contigo los enfados me duran segundo y medio.
...ser tu pareja en cualquier juego porque sino siempre pierdes.
...que me cojas la cintura en una barra y me digas una frase sin sentido.
...hablar de música y que prometas llevarme a un concierto.
...que no quieras regalarme una rosa porque se marchitan.
...que me digas cualquier barbaridad y aún sabiendo que nunca me enfado siempre digas "es broma" por si acaso.
...que a veces quiero matarte y aún así sigues jugando a sacarme de quicio.
...que me prestes el paraguas cuando el día amenaza tormenta.
...que me hagas creer en los cuentos.
...que me esperes al regreso siempre con un abrazo.
...que los recuerdos duren para siempre.

Lo que más me gusta de ti, soy yo. Me encanta la clase de persona en que me convierto cuando estoy contigo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Despierta ya...


es hora de juntar las piezas y mirar al día de frente. No hay nada que no puedas tener, solo tienes que buscar bien.

Recuérdame que lo de ayer no se olvida sin querer... ni quiriendo. Todo es cuestión de intentar, de seguir. Caminar un día tras otro hasta encontrar un destino donde vivir para siempre. Donde cada día de luz sea como empezar de nuevo, donde volar tan alto que nadie pueda alcanzarte, nunca más.

Éramos uno y uno y luego dos... o tres, tal vez fuimos tres. Pero el tres se hizo par y fueron dos. Pero no fuimos dos, nunca, ni tu, ni yo. Desconexión en el tiempo que nunca nos dejó pertenecer al mismo instante, cuando llegué ya no estabas y me fui antes de tu regreso, me fui para volver tarde. Para nunca ser dos, ni tres, siempre uno. Yo.

Más cerca cada vez de un sueño sin adios. Entre toda esa gente tu me ves atravesar la puerta, agarrada al telefóno y ahí quedé en un instante donde todo desapareció, la música se detuvo.
  • Te pillo en mal momento?
  • Si, un poco...
  • Te llamo después.
Tres cervezas en la mesa y miradas cruzadas de punta a punta. Un pie en la puerta al borde de desaparecer para siempre, solo un segundo, un instante donde nos cruzamos, en la mirada ahogando todo lo que nunca dije. Observando desde fuera el último instante dónde fuimos tu y yo. Alcé la mano y sin sonrisas, sin nada más, me di la vuelta y me fui. Y ahí quedamos despedidos sin decir adios.

El doble filo de un amor real, que de tan cierto nos dejó abandonados a nuestra suerte en cualquier esquina de esas en las que soliamos bailar. Donde tus cuchillos cortaron la falta de tacto en tus palabras y el mundo se vino abajo. Es decir, se vino a donde estaba, a donde siempre estuvo. Porque no hubo nada de cierto en todo lo que no existió más allá de mi pena y tu extrañeza, de mis ganas y tus faltas, de mi corazón y tu cabeza, de mis manos y tus ojos.

Actores sin guion, un mundo teatral en el que jugar a ser todo eso que nos falta en nuestras vidas. Un lugar para agarrar todas las flores que dejamos marchitarse en la ventana. Allí donde soliamos fingir que no habia nada más allá del suelo bajo nuestros pies, nos gustaba creer que podríamos existir así para siempre, viviendo todo el universo dentro de una casa de cristal que no resistió la tormenta.
... función sin hora de empezar. Pero sí de acabar, acabó aquello que nunca fue, que nunca existió fuera de nuestras miradas. He de irme... se me olvidó que tengo que ordenar la habitación.

Hace diez años eras igual...

sábado, 13 de noviembre de 2010

Nadando a la superficie.


Y ahí vamos, haciendo la digestion de esa cena navideña que preparaste para mi. Gracias por lanzarme los cuchillos afilados sin darme el tiempo de esconderme.
En fin... ahora que somos nada de todo lo que podriamos llegar a ser. De todo lo bueno que podiamos encontrar en esta ciudad de mierda y alcohol. Ahi voy, caminando a ningun sitio esperando no encontrarte nunca. Aunque sé que estas en todas partes.
Maldita inocencia del mundo que me dejó creer, una vez más, que la cosas serían distintas. Maldito tu que me hiciste ver que habia algo mejor de todo lo que podría imaginar.
Caminé con tacones de aguja sobre la cuerda de un funambulista, tentando siempre la caida al vacio. Y ahora nadie viene a recoger los pedazos. Yo los barreré. Los juntaré todos y huiré a cualquier parte. Juró que volveré solo para decirte que fui feliz, que lo conseguí, que encontré a alguien que se parecía a ti, pero que no era como tu. Alguien que dormira conmigo por el simple hecho de ver mi cara cada mañana. Y allí estare yo, juntando piezas del puzzle que no acabamos. Y sonreiré por todo, y alguna vez te recordaré, es probable.
Me quedo mi bendición y castigo, el no poder odiarte. Porque no es justo, porque no debo, porque no quiero y sobre todo... porque no puedo. Porque hubo un tiempo en que hacias brillar el sol en mis dias tristes, donde todos los problemas se disolvian en tu sonrisa, donde mis enfados duraban segundo y medio.
  • ¿Cuándo vas a volver?
  • No lo sé, pero dudo que sea pronto.
  • ¿Por qué?
  • Porque ya he tocado el fondo, y aquí no puedo nadar a la superficie. No me dejas hacerlo.
Sé que la culpa fue mia. Te deje hacer y deshacer sin decir nada. Me quedé esperando el día que nunca llegó. Y al final supongo que simplemente me rendí. Me marcho tratando de salvar lo poco que nos queda, o lo poco que me queda. Me cansé de ahogar las penas en borracheras. Iré a reconstruir todo lo que has dejado. Juro que volveré, algún día, solo para decirte que no me rendí, que nade y alcancé la superficie, que segui luchando y obtuve mi premio, que no paré mi reloj contigo, que encontré alguien mejor. Volveré solo para decirte que te olvidé.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

... de lágrimas y pan.

Y la luz se apagó, enseñando a su vez una estrella
Que indica el lugar donde pierdes el sueño
Y logré que esta vez, los fantasmas pagaran la cuenta y yo tiro otra vez
Y ahora, se lo que tengo que hacer
Conseguir otro par de zapatos…



Todas tenemos ese par de tacones terribles y hermosos. Duelen pero son tan bonitos...
Una se los pone un día y a cada paso duelen más, pero te sientes más bella y aunque duelan sigues caminando, porque a veces parece que caminas por el cielo, parece que bailas...
Cuando te los quitas sientes alivio y los miras con odio, los tiras al fondo del armario y juras no volver a usarlos más. Ilusa.
Un día, cuando menos acuerdas, vuelves a abrir el armario y ahí estan, y resulta que son perfectos para tu vestido nuevo, para cualquier cosa que lleves puesta y ahí vas otra vez, sobre el cielo pisando el infierno. Caminando por la cuerda floja con el peligro de caer y quemarte para siempre.
Aún así esperas que un día puedas domarlos, que un día no duelan, que llegues a acostumbrarte a ellos, que ellos se acostumbren a ti, que se adapten y poder usarlos a diario.
Sabes que deberías comprarte otro par de zapatos, pero no quieres...

                                 ...porque solo con ellos sabes brillar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El deber.

Déjame, niña, que te enseñe que a veces la vida no es tan fácil.
A veces uno ha de decir lo que no piensa, lo que no siente, lo que no quiere, solo porque es lo que DEBE decir, aunque sea mentira, aunque quieras morirte, aunque quieras llorar y salir corriendo. Habrás de sacar tu mejor sonrisa y fingir que no te afecta, porque al menos le debes eso... o te lo debes a ti, el ogullo y la entereza en la derrota.
El saber estar siempre.
No dejes salir tus demonios, porque no son justos, porque no tienes razón.
Aprende a caminar un paso y alzar la cabeza, que a veces no todo es tan malo, quizá aun te quede algo que cuidar, que salvar.
No te quemes, no hagas que te odie. No le hagas huir, porque no quieres.
Aunque duela, porque siempre duele...

sábado, 6 de noviembre de 2010

Historias de...




Me gusta estar aquí contigo. Yo te aprecio mucho.
Yo también te quiero mucho a ti.

Apenas lo hubo dicho, Anastasio se mordió los labios. Debía haber dicho «te aprecio mucho», pero no «te quiero mucho». Era distinto y no estaba satisfecho de la equivocación. Hubo un largo silencio que Celia rompió.
Oye...
—¿Qué?
¿Tú crees que es posible que un hombre y una mujer sean muy amigos?
Naturalmente —contestó Anastasio, con gran seguridad.
Pues yo, no.
¿Por qué? —exclamó Anastasio, ofendidísimo por aquel atentado contra la amistad.
Porque uno de los dos mete siempre la pata y acaba enamorándose del otro. Y entonces la amistad va y se rompe...

                                                                                    Torcuato Luca de Tena - La edad prohibida.

O quizás, no.

martes, 2 de noviembre de 2010

Para el tiempo y la distancia.

Llegué después de algunos años...

Vine para quedarme, si.
Voy y vengo...
porque a aunque cierres la puerta,
yo soy más de revolotear por las ventanas, pero sé cuales están siempre abiertas, aunque tengan rejas...

Me encanta hablar de libros y mis venas en el anden.
Puedes acostumbrarme, seguramente mañana me vuelvas a ver.

No puedo prometerte que nunca creceré...
pero si prometo revolotear en tu vida y tu ventana para siempre.
A mi también me gusta jugar a ser diferentes...

lunes, 1 de noviembre de 2010

Noviembre.



Noviembre me regala una bufanda y un corazón nuevos. Las hojas rojas trepando a mi ventana y una casa en las nubes. Un sobrero para cubrir mi vida de la lluvia y olores nuevos. El calor del fuego mezclado con el champagne de los últimos veinte años.

Noviembre me descubre una foto que habla de un tiempo de inocencia casi olvidado. Trae la lluvia y el viento que barren los trastos guardados al fondo del cajón. Rio mientras llueve y corro hasta el mar que nos espera. Corro hacia el infinito de tus ojos donde mis vidas paralelas se encontraron.

Noviembre nos encuentra a la luz de cualquier barra bebiendo para olvidar, bebiendo para recordar siempre que no tenemos más vida que esta para encontrar lo que queremos. Se rie mientras discutimos sobre el tiempo y las hadas, sobre los errores pasados y futuros, sobre todo aquello que sólo existe entre tú y yo. Sobre la posibilidad de hacer posible lo imposible, de romper los cristales y dejar entrar la luz.

Noviembre me mira mientras yo te miro y tu me regalas un beso de media noche. Nos ve brindar por todo lo que la vida nos regala, por lo que otros nos dejaron, por todo lo que ellos se llevaron, por encontrar el punto de inflexión donde todo vuelve a subir, a brillar. Y seguimos brindando mientras alguien canta sobre las vidas cruzadas que me persiguen, brindamos por la risa, por lo viejos amigos, por los nuevos, por los planes que se fueron al traste, por habernos conocido, por aquello que nunca ocurrió, por todo lo que no pudo llegar a ser, por el mundo que no nos pertenece, por aceptar los límites, por la pequeña esperanza de la épica, de romper los muros, saltar sobre los charcos y cambiar el final de la historia.

Noviembre me encuentra sentada en la acera esperando a que el mundo se derrumbe contigo. “Riete”. Retrasa los segundos del reloj para hacer tu paso más lento, para que camines a mi lado, conmigo, para siempre. Y vuelves a regalarme cuatro besos en cualquier esquina y te marchas caminando por la sombra.

Noviembre me dejará treinta días y dos noches para buscarte. Me hará regresar al lugar donde el tiempo no transcurre. Noviembre me traerá de vuelta, algún día.