lunes, 8 de noviembre de 2010

El deber.

Déjame, niña, que te enseñe que a veces la vida no es tan fácil.
A veces uno ha de decir lo que no piensa, lo que no siente, lo que no quiere, solo porque es lo que DEBE decir, aunque sea mentira, aunque quieras morirte, aunque quieras llorar y salir corriendo. Habrás de sacar tu mejor sonrisa y fingir que no te afecta, porque al menos le debes eso... o te lo debes a ti, el ogullo y la entereza en la derrota.
El saber estar siempre.
No dejes salir tus demonios, porque no son justos, porque no tienes razón.
Aprende a caminar un paso y alzar la cabeza, que a veces no todo es tan malo, quizá aun te quede algo que cuidar, que salvar.
No te quemes, no hagas que te odie. No le hagas huir, porque no quieres.
Aunque duela, porque siempre duele...

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